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C´HUTILLOS O SAN BARTOLOME
La fiesta se celebra el 24 de Agosto, día de San Bartolomé y se extiende dos días mas con las entradas los días sábado y Domingo siguientes, popularmente tiene tres nombres, correspondientes a tres días de celebración.
El Primer día - Fiesta del Ch'utillo.
El Segundo día - Fiesta del Majtillo
El Tercer día - Fiesta del Thapuquillo.
Ch’utillo, para algunas personas, es de nombre tradicional del minero montado en mula, el ser Ch’utillo no es prerrogativa del varón, también las mujeres pueden serlo. Se exige que sean solteros. El concepto Ch'utillo también infiere jugar, jugar unos con otros. Majtillo, se le da este nombre al segundo día de la fiesta, es voz quechua que viene de “majti o maytu” que significa "Joven, Jovenzuelo o Adolescente". En la fiesta del Majtillo, tiene preponderancia las burlas entre jóvenes. Antiguamente se decía “hoy pueden Ch´utillarse los jóvenes”.
Thapuquillo, nombre popular que recibe el tercer día de la fiesta. Para el pueblo es la fiesta del preguntón o curioso. La palabra Thapuquillo, quiere decir “el que pregunta mucho”.
Todo comienza el 12 de Agosto con el traslado de las imágenes de San Bartolomé y San Ignacio de Loyola, desde la parroquia de la localidad de la Puerta. En la oportunidad, la primera autoridad comunal, es la encargada de realizar el traslado junto a otras autoridades del departamento, los que, luego de arribar a la ciudad, encabezan la procesión seguido de fieles devotos del señor recorriendo las principales calles coloniales con que cuenta esta noble ciudad.
Al paso de la procesión se pueden observar la fé y devoción con que es recibido el Señor de San Bartolomé, junto a San Ignacio de Loyola por sus feligreses, los que se acercan agarrando un pequeño bracero, a carbón, encendido, haciendo humear el ritual incienso y dando de ésta manera la bienvenida al santo.
El recorrido de la procesión es prolongada por más de una hora desde su traslado de la Puerta, hasta que llegue al Hall de la Honorable Alcaldía Municipal, donde a partir de ese día, se realiza un solemne velada, asistiendo a este recinto todo el pueblo a depositar sus ceras “velas” que son encendidas al pie del altar. Todo esto se suscita hasta el 24 de Agosto, fecha en la que la festividad se realiza en la misma localidad de la Puerta, donde se dan cita gran cantidad de devotos.
La festividad del Ch'utillo celebrada en Potosí con fervor religioso cada 24 de Agosto no es, en manera alguna, creación sofisticada para presentación turística pues ha subsistido por los siglos, remontándose en sus orígenes a la época precolombina.
En efecto, Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela el cronista mayor del Potosí Virreinal en su monumental historia de la Villa Imperial de Potosí, hablando de los habitantes de Cantumarca, dice “Tenían estos naturales en la quebrada que hoy llaman de San Bartolomé (distante de esta villa a una legua) una gran cueva naturalizada en peña viva, donde un día a la semana iban como en procesión a adorar al común enemigo, que las mas veces se les aparecía visible. Es memorable ésta quebrada (por la cual el camino real de las provincias bajas y ciudades de Lima, Cusco y las otras) por lo que en ellas sucedía a los principios de la fundación de esta villa, pues pasando las gentes por allí, repentinamente se juntaban las dos peñas (que son altísimas) y matándolos a todos se tornaban a abrir.
Otras veces si pasaban en cabalgaduras, de improviso estas se alborotaban y no paraban hasta hacer pedazos a los hombres con sus corcovos.
Otras veces se levantaba un viento huracanado tan espantoso que súbitamente les quitaba la vida, y si no se las quitaba en aquel punto los arrebataba y arrojaba encima de otras peñas que hay en sus contornos.
Afirma Don Antonio de Acosta el capitán Pedro Méndez don Juan Pasquier y otros autores que el causador de estos daños era el demonio que habitaba en aquella gran cueva, y añaden que después que se fundo en esta villa el colegio de la Compañía de Jesús informados los venerable padres de ésta sagrada y amabilísima religión, fueron un día llevando en procesión la imagen del apóstol San Bartolomé y colocándola en otra pequeña y natural cueva vecina a la grande, salió de esta el demonio bramando y haciendo un espantoso ruido se estrello contra la misma peña, quedando hasta hoy las señales de un color verdinegro. Colocado el Santo y puesta una gran cruz en la cueva mayor nunca mas se experimento otra desgracia, y desde entonces tiene esta villa gran devoción a San Bartolomé y cada año van españoles e indios a celebrar su fiesta con gran solemnidad.
La cueva donde está el santo es natural y se sube a ella por una escalera (hecha a mano) de piedra, la cual está en medio de un puente que esta fabricado sobre el rió de la Rivera, que por medio de la quebrada baja su corriente al valle de Tarapaya. En otro capitulo reiterando lo referido, relata un suceso ocurrido en dicha quebrada el año 1589, aclarando que por ello los jesuitas llevaron luego la imagen de san Bartolomé para entronizarla allí, y que desde entonces le tiene esta imperial villa mucho afecto y devoción al sagrado apóstol a cuya fiesta van los vecinos a celebrar todos los años a aquella quebrada, festividad que como es bien sábado corresponde al 24 de Agosto.
Arzans escribió su obra en el primer tercio del siglo XVIII, utilizando a otros historiadores locales que los cita, quienes habían redactado las suyas en la primera mitad del siglo XVII, mas hoy podemos contar con un documento del siglo XVI, contemporáneo al hecho que nos entereza, y proveniente nada menos que de los propios padres jesuitas. Se trata de una carta del padre Pablo José de Arriaga al general de la orden Claudio Aquaviva, correspondiente al año de 1598, en la cual informando a su superior sobre la labor jesuítica entre los indios de Potosí, relata lo siguiente; una sola cosa diré por haber sido muy publica, y por esta y otras muchas razones de mucha gloria de nuestro señor, poco mas de dos millas de esta villa, en el camino real están dos cerros a que los indios desde tiempo inmemorial han tenido extraña devoción, acudiendo a hacer allí sus ofertas y sacrificios y consultando al demonio en sus dudas y recibiendo de el respuestas. Estos dos peñascos eran piedras de escándalo de suerte que con la ocasión de ellas, caían en muchas idolatrías los indios, y aunque la justicia seglar y eclesiástica, había puesto muchas beses la mano para remediar este daño, no se había hecho nada.
Tomo la mano el Padre que predica a los indios, y un día después de haberles predicado lo que pareció convenía al propósito y invito a los indios a destruir estos diabólicos oratorios se partió desde la plaza donde había predicado a los indios, sin entrar en casa, con grande muchedumbre de hombres y mujeres y por haber llegado un poco tarde no se hizo más que juntar mucha piedra. Otro día se comenzó a levantar una pared para estorbar la subida al cerro principal y habiendo trabajando día y medio en ella, estando más de doce indios encima de ella se vino abajo y reventando por en medio y se fue sentado poco a poco, y si como sucedió de esta manera, cayera por el cimiento, lo pasaran todos muy mal que parece que el demonio procuraba con todas sus fuerzas estorbar esta obra. La causa de haberse caído la pared fue que con la prisa no se levanto tan de propósito como era menester y como después se hizo. Levantaron allí un altar y capilla muy adelgazada y díjose misa en aquel lugar desterrando el príncipe del cielo al príncipe de las tinieblas, que tantos años había estado apoderado de aquel lugar con daño de tantas almas.
Dado fin a esto se volvió al padre con todos los y con todos los indios entraron con una solemne procesión en el pueblo cantando la doctrina todo el pueblo no acababa de dar gracias a nuestro señor y alabar a la compañía diciendo que allá había de ser la que se debía que señalar en cosa tan importante, y que cuantos gobernadores y jueces había habido, no lo había podido acabar. Cuando se hizo la capilla se había echado suerte para sacar un santo a quien se dedicarse, y copule a San Bartolomé, y vinole muy bien por ser particular defensor contra el demonio. Diose luego traza de hacer su imagen de bulto, como se hizo lo natural acudiendo con mucha libertad los indios con sus limosnas a ello. Acabose para la fiesta del mismo santo, y este día se llevo en procesión de una iglesia, sacándole en hombros asta fuera del pueblo el padre rector y los de mas padre de la casa de donde le tomaron los indios de una cofradía; salieron por otra parte para recibir al Santos los curas de las parroquias que se habían para el efecto, con muchos pendones, cera y danzas, arcos y música subieron al Santo arriba donde estaba el altar muy bien compuesto, hubo sermón y misa, con mucho consuelo de todos. Puso se allí un indio viejo y muy buen cristiano para que conservase lo hecho.
Confrontando ambos textos se evidencia total conformidad en cuanto al fondo, y así gracias al documento jesuítico, se ratifica una vez más lo contenido de la obra de Arzans, pues las variantes corresponden a la interpretación de los autores y son de simples detalles, auque obviamente la temprana carta de Arriaga es más rica en estos.
En esencia ambos autores consideren plenamente afirmando que los indios del lugar tenían un santuario dedicado a una de sus deidades que ellos identifican con el demonio desde mucho antes de la llegada de los españoles manteniendo su culto hasta la intervención eclesiástica ocurrida a fines del siglo XVI.
Recordemos que los jesuitas se establecieron el Potosí en 1577, y que por discrepancias con el Virrey Francisco de Toledo, fueron expulsados el año siguiente, pero ante sus justos reclamos volvieron en 1580, construyendo su iglesia entre 1581- 1590. La construcción de la capilla o altar empotrado en peña y entronización de la imagen de San Bartolomé por acción de los jesuitas, según da a entender Arzans correspondería 1589, y según Arriaga que no da el año exacto, la obra ya estaba concluida, cuando escribió en 1598, por lo que debe fechársela entre estos años extremos.
Hasta aquí la historia, que nos permite analizar lo que ocurrió antes y después de la invasión hispánica. En primer lugar queda definitivamente documentado que la festividad que nos ocupa, tuvo sus remotos orígenes en el culto local autóctono “Desde tiempos inmemoriales”, es decir, en la época precolombina no en el ultimo periodo de esta, denominado incaico o quechua, si no en el anterior perteneciente al Kolla o Aymara. El mismo de la población precolombina de Cantumarca, como el de muchos lugares de esta región, incluyendo el de Potosí, atestiguan su raíz etimológica del idioma Aymara, evidenciando su existencia anterior a la imposición quechua.
El violento encuentro de la cultura americana con la europea debido a la conquista española, produjo la contra culturación que dentro del mestizaje dio por resultado el sincretismo religioso. La iglesia católica ante la imposibilidad de terminar con la religión precolombina, adapto esta al culto que trajo e impuso en el continente. En el caso concreto de nuestra festividad, fracasadas las tentativas contra su tradición subsistencia, se la mantuvo dentro de una concepción cristiana, interpretando que la intersección de San Bartolomé consiguió el triunfo de la cruz “Desterrando el príncipe del cielo al príncipe de las tinieblas”. Por su parte los autóctonos mas por conveniencia que por convicción acataron y hasta celebraron el hecho, pues así ya no serian impedidos de practicar su culto en el lugar original, y los mismos españoles quedaron tan inseguros de su triunfo, que aun al comienzo tuvieron que dejar un guardián para cuidar el nuevo altar.
Desde entonces ultima década del siglo XVI el culto local adquirió apariencia católica, celebrando al apóstol San Bartolomé, pero el verdadero protagonista siguió siendo la deificación autóctona, que hasta nosotros llego identificado como el "demonio" y así la festividad pagano-cristiana en esencia es el reconocimiento popular al denominado “Espíritu del mal”. Según la leyenda precolombina, allí moraba una de sus deidades, que de acuerdo a la leyenda colonial fue vencida por la cruz, quedando imposibilita de ejercer su poderío por estar en secuestro, según interpretaciones de la leyenda republicana; la cual explica que la llegada anual de los bravos jinetes masculinos y femeninos, tiene por objeto asustar y ahuyentar a ese diablo llamado Ch'utillo. A esta conclusión llega el galeno tradicionalista Julio Lucas Jaimes, mejor conocido por su seudónimo de “Brocha Gorda”, quien en cuanto a los orígenes de la festividad, crea una leyenda que nada tiene que ver con los hechos históricos. Además, según la tradición popular, los jinetes al cabalgar de espaldas en su retorno a la cueva, lo hacen para evitar que el "diablo" o Ch'utillo venga a la ciudad, montado en la misma bestia de alguno de ellos.
Sean cuales fueren las creencias populares, lo cierto es que la festividad regional subsiste, manteniendo su tradicional nombre del Ch'utillo y se celebra en el propio lugar llamado indistintamente "cueva del diablo", quebrada de San Bartolomé (desde su entronización), la angostura (estrecho en la ruta al norte antes camino real), o simplemente "la puerta" (salida de la ciudad después de pasar por Cantumarca). Y aun, junto a la cueva prehistórica, se mantiene la ermita o altar tallado en la roca hacia el año de 1595, citado como tal por otros cronistas colonialistas, entre ellos, Pedro Ramírez del Águila en 1639. Brocha Gorda al describirla a fines del siglo pasado, habla de las imágenes de San Bartolomé y de Santa Lucia en nicho y con barandilla, y a una antigua fotografía reproduce la verja de madera tallada, que cubre toda la hornacina. Santa Lucia y la verja no mencionadas en la colonia fueron adiciones posteriores, tal vez por obra del cura del lugar Nicolás Nieto Balanza quien 1862 compro de Dominga Palomo de Tellaheche los terrenos de Santa Lucia, La Palca, La Puerta y la estación Desmembrados de la hacienda Cayara. Al presente, y desde hace tiempo el altar se encuentra vació sin imágenes ni la verja, habiendo quedado las huellas de los nichos, pero se esta reponiendo la ultima y lo mismo se hará con la imagen del Santo patrono.
A poca distancia y cruzando el Rió de la Ribera tenemos una pequeña iglesia o capilla exenta dedicada al propio San Bartolomé que como lo demostramos en otra oportunidad es construcción republicana de mediados del siglo pasado, debido al devoto Feliciano de Vargas y para lo cual en 1859 pidió se le entregue uno de los retablos del deteriorado y abandonado templo de la Compañía de Jesús, deseando dar mejor colocación al dicho retablo, en una capilla publica que estoy construyendo en el lugar de la puerta o salida de esta ciudad hacia el norte solicitud que no fue atendida ya que la capilla solo tenia un modestísimo altar neoclásico donde esta la imagen de San Bartolomé y potras de factura popular de fines de la época colonial y que por lo tanto, la del santo patrono no es la original como erróneamente suponíamos aun comienzo.
En cuanto a la realización de la festividad en la actualidad, gracias a Antonio Paredes Candia, contamos con un serio estudio incluido en “Folklore de Potosí”, y sobre esa base fundamental debemos preocuparnos como ya se viene realizando por su mantenimiento, devolviéndole hasta donde sea posible sus valores autóctonos y mestizos, toda su importante tradición, pues se trata como queda dicho de la festividad más tanto es la mas original y características de Potosí y de Bolivia entera. Lo cual logísticamente implica la conservación de los respectivos lugares. La quebrada, la cueva, al altar y aún la capilla republicana. Felizmente no se ha tocado el altar de la roca, aunque este ha quedado un medio y no un fin, y si quiere incrementarlo, seria paradójico que en su nombre, pudiesen destruirse los lugares que precisamente son objeto de la atracción turística. Cantumarca, Cueva del Diablo y la Laguna de Tarapaya, forma el circuito natural de las tres regiones precolombinas del máximo interés Potosino. La cultura local no comienza con la fundación de la Villa Imperial, sino que arranca sus origines en remotos antepasados, que poblaron esta región mucho antes de la invasión española, incluso antes de la conquista incaica.
Un acontecimiento que adquiere cada año más apoyo y entusiasmo, es la festividad de San Bartolomé y de los Ch'utillos que se lo celebra el 24 de agosto en la localidad de La Puerta a unos 10 Kilómetros de la ciudad.
Tal cual lo han evidenciados entendidos en la tarea histográfica, sus orígenes son precolombinos y que durante la época colonial, también, hubieron hechos significativos de la Orden Religiosa de la Compañía de Jesús que logro vencer al mal en la Cueva del Diablo que esta en la quebrada llamada de San Bartolomé, habiendo entronizado a este santo ahí.
Esa leyenda precolombina señala que allí moraba la deidad del mal y fue vencida por la Cruz quedando secuestrada y no pudiendo activar, cada año bajan a esa cueva bravos jinetes masculinos y femeninos con el objeto de asustar y ahuyentar a ese mal, el Ch'utillo.
Al volver los jinetes de dicha cueva, cabalgando de espalda porque precisamente van a evitar que ese mal o Ch'utillo se cabalguen junto a uno de ellos y llegue a la ciudad potosina. De igual manera, el Ch'utillo se denominaba al "Minero Montado en la mula" y que está disfrazado.
Cruzando el Río de la Rivera cerca de la cueva se construyo en alrededores del año 1859 una pequeña iglesia o capilla exenta por devoción de don Feliciano de Vargas, de toda esta síntesis muy apretada, podemos indicar que se unen acontecimientos de la época pre-incaica, la colonia y la republicana, además de la contemporánea que está dando vigencia a todas estas leyendas potosinas.
Será muy bueno indicar que esta festividad debe convertirse en un acontecimiento con características propias de nuestro departamento, puesto que no vamos a describir ahora que cada región de Bolivia, tenia sus tradiciones y modalidades muy peculiares.
FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ
Lugar.- Ciudad de Potosí. Localidad de La Puerta. Potosí
Nombre popular de la fiesta.- Fiesta de “Ch’utillos”
Fecha.- 24 de agosto y dos días de entrada folklórica
Antecedentes.-
En nuestra tierra boliviana, tradiciones permanecen en cada región con sus propias características, las fiestas religiosas son muy propias en cada departamento, tal el caso de la fiestas de la Virgen de Chaguaya en Tarija o la de Urkupiña en Cochabamba, así podríamos mencionar otras, en las distintas capitales de Bolivia.
Hablando de Potosí, durante los últimos años se ha venido trabajando en la intención de rescatar la fiesta tradicional de los Ch’utillos.
Los antecedentes indican, el intento de rescate de esta fiesta empezó el año de 1979 cuando el Centro de Amigos de la Cultura de Potosí, en una reunión acordó solicitar a las autoridades e instituciones locales impulsen esta fiesta, que era un primer paso difícil y que luego en los años posteriores empezó a mejorar.
Varias fueron las instituciones que se preocuparon por dar relevancia a esta fiesta, entre ellos la Corporación Regional de Desarrollo de Potosí que estuvo a cargo el año 1981. Luego el Ministerio de Asuntos Campesinos, la Cooperativa Radial Indoamérica y, por último, con la unión de otras instituciones la Honorable Alcaldía Municipal a impulsado positivamente.
Historia y leyenda.-
La gruta del diablo.-
Brocha Gorda (Julio Lucas Jaimes) en su libro la Villa Imperial de Potosí refiriéndose a la gruta del diablo y a la quebrada de San Bartolomé comenta: “Según la tradición de los aborígenes americanos súbditos del inca, el espíritu maligno llamado “Umphurruna” (hombre sobrio) arrojado desde la mansión de la luz, a la tierra brumosa, había visto en ella a “Sapallay” (la sola), única en belleza sobrehumana, en candor y en la ingenuidad atribuida a la inocencia , de la cual era símbolo.
Enamorado de ella, la arrebató un día de entre el pueblo que la amaba y para ocultarla a las investigaciones de los hombres, con la fuerza y poder misterioso de que “Umphurruna” es rey partió en dos la inmensísima mole granítica de dos leguas en contorno, abriéndola en estrecho paso de curvas irregulares, en donde serpentea un torrente bullicioso, lamiendo a veces la base misma de aquellos murallones portentosos.
La inocencia entre los indios, había sido arrebatada, por el maligno como en el paraíso, no le faltó la serpiente, pues la quebrada lo es de granito y la hoja de parra que cayera esta sustituida por la roca que se partió y mandó un torrente inextinguible, como el pecado original que sigue corriendo hasta la consumación de los siglos.
Apenas si se atrevió a profanar esa importante quebrada con gran comitiva de sacerdotes, ñustas del sol y soldados aguerridos, “Maita Kápac”, cuarto inca del Perú, venido desde el Cuzco, porque era paso obligado al cerro legendario y fabuloso, en cuyo asiento se fundó más de un siglo después la Villa Imperial y hoy republicana ciudad de Potosí.
Gran obra fue para en Inca Mayta, abrir sendero entre la peña viva y el torrente, más tarde Huayna Kápac, ensancho aún más este camino de machos cabríos y luego Huáscar y después Atawallpa. Colocaron cuatro puentes en el extremo de las más estrechas curvas que exigen pasar de un murallón a otro, ambos rudos, inmensos, amenazantes, por entre los cuales se descubre una faja de cielo en la altura inabarcable para la mirada.
Allá refulgen los relámpagos hasta cegar, retumban los truenos con un horrible – estruendo y es peligroso el paso durante las tormentas, porque el agua llena la quebrada, sube como en el dique y arrastra como plumas los enormes bloques de granito y los pedrones de colosal dimensión que se ven en el cause.
Eso no obstante aunque en tiempo seco, pasó por ese camino estrecho el Comandante Don Bartolomé Mitre y llegó a Potosí el 5 de noviembre de 1848, conduciendo animosamente aquella brigada de artillería, que tan grande pape, hizo tres días después de la Batalla de Vitichi.
Umphurruna, el diablo y el ch’utillo.-
Pues en el centro de aquella maravillosa grieta que, los profanos, creen obra de la naturaleza, en uno de sus más amplios recodos abre su boca negra con picos como dientes, una caverna oscura, misteriosa, objeto durante muchos siglos de leyendas curiosas.
Esa es la “cueva del diablo”, allí arrastró consigo “Umphurruna” a la bella “Sapallay” según los indios, que por tal travesura naturalista lo bautizaron con el nombre de Ch’utillo, es decir “genio que daña y huye”.
Fundada ya la Villa Imperial y creciendo a diario la erección de capillas, iglesias, ermitas y toda suerte de precauciones contra el dominio que atormentaba a la gente, ya en forma de aventureros, matachines o de jugadores fulleros; ya de buenas mozas y mujerzuelas que levantan de cascos a aquellos riquísimos mineros; se pensó seriamente de secuestrar al diablo en su propia morada, y para ello se construyo un nicho cerca de la cueva y se empotró en el, la santa cruz bendita llevada en procesión solemne.
Pues el demonio se escurría por debajo de la peana y corría a la Villa para llenarla de guerras, alborotos, raptos y matanzas. Entonces se convino en invocar el auxilio de los santos Bartolomé y Lucía, erigiéndose una especie de altar con barrilla y nichos, colocándose en ellos a esos dos bienaventurados, llevado el primero de la iglesia parroquial de San Lorenzo y la segunda del templo de un pueblo llamado Santa Lucía a legua y media de la dichosa cueva.
Allí están sus mercedes hoy día, y todos los años los visitan el 24 de agosto, las legiones de indios cabalgados sobre sendos mulos, que ponen al escape, a matarse, para asustar y ahuyentar al travieso CH’UTILLO que ya parece retirado de la vida pública al hogar doméstico esperando tranquilo sus últimos días.
El cronista Guamán Poma identifica a Tunupa con San Bartolomé, así mismo el 24 de agosto, fiesta de San Bartolomé en el pueblo de tinta (Cuzco – Perú), se saca este santo en procesión.
En una encuesta realizada en el pueblo, los lugareños indican que ha venido de Bolivia.
Respuesta solo explicable si se refiere a San Bartolomé como Tunupa, quien tiene su radio de acción en la zona del lago Titicaca , Carabuco, Sica Sica y Aullagas, territorios todos en jurisdicción boliviana.
Todo hace presumir que en la región se recuerda a Tunupa a través del apóstol Bartolomé, y que el santo patrono de Tinta sustituya al Dios Precolombino de Cacha. “La relación de Tunupa con Bartolomé y de éste con el fuego, se evidencia con noche del 24 de agosto, fiesta del santo, en que encienden hogueras en toda la zona Pucara. Veamos las razones por las cuales Tunupa fue identificado con San Bartolomé significa “Hijo de Tholmai” y de acuerdo a la historia de Eusebio había predicado en las indias (orientales). En Armenia cerca de Aloak, convirtió a la hermana del rey, quien lo hizo desollar vivo y lo mando a decapitar; las leyendas coptas y armenías aseguran que el cuerpo fue arrojado al mar.
Se lo representa con un cuchillo y su pellejo. Además lleva encadenado el demonio, esto es razón de haber arrojado el espíritu que hablaba por la boca del ídolo Astaroth. La circunstancia de haber predicado en Indias, de haber acallado a un ídolo, de haber sido, martirizado y su cuerpo arrojado al mar, presenta un paralelo singular en la leyenda de Tunupa. Hay que añadir a esto que la iconografía de San Bartolomé, lo muestra con la túnica blanca y bordón en forma de cruz, caracteres que según la tradición de Carabuco se adjudica a Tunupa, quien vestía de blanco e implanto allí la cruz.
La leyenda muestra a Tunupa ligado al fuego, esta es otra circunstancia importante, pues a San Bartolomé se le atribuye uno de los evangelios apócrifos, precisamente aquel que se refiere a la bajada de Cristo a los infiernos y el que relata la caída de Lucifer. Allí se lee: ”Y al hacer Bartolomé la señal de la cruz y orar a Jesús sobrevino un incendio y los vestidos del apóstol se inflamaron”, añade el Evangelio, por orden de Cristo, Bartolomé piso la cerviz del demonio y comenzó a interrogarle acerca de su caída. Este episodio explica la iconografía del Apóstol sujetando al demonio, así mismo su estrecha relación con el fuego y el infierno, hechos que lo aproximan al mito andino.
Iconografía de San Bartolomé.-
Es uno de los miembros del colegio apostólico y se lo ha identificado con Nataniel, oriundo de Cana de Galilea llevado a Jesús por Felipe. Bartolomé en realidad un patronímico que significa “hijo de Tolomai”.
Su atributo más difundido es el cuchillo, pero también puede sostener su piel. Siguiendo algunas leyendas especialmente la “Dorada” lleva túnica blanca y manto rojo, vestido que usó durante veinte años sin que se arrugara o manchara. A veces se lo representa desnudo y despellejado la escultura del santo.
“Después que los religiosos de la Compañía de Jesús se establecieron en Potosí, llevaron en procesión la imagen del Apóstol San Bartolomé y lo colocaron en otra pequeña y natural cueva, vecina a la cueva grande y morada del maligno, habiendo salido dicho maligno a estrellarse contra la misma peña, quedando las señales de un color verdinegro Con el santo y puesta una cruz en la cueva mayor, nunca más se experimentó otra desgracia, y desde entonces, hay una gran devoción a San Bartolomé donde cada año iban los españoles e indígenas a celebrar la fiesta con gran solemnidad. Para establecer esta festividad, tiene que ver mucho la Orden religiosa de la Compañía de Jesús, porque fueron ellos, quienes hicieron la selección del santo y lo entronizaron en la cueva habiendo logrado ello, el triunfo de Dios, frente al maligno. A partir de eso se realiza esta festividad”. Un estudio somero de la imagen del santo, indica que data aproximadamente de principios del siglo XVIII construida con la técnica del maguey, tela encolada, tiene los ojos de vidrio, peluca; con el correr de los años tuvo muchas intervenciones.
Por la devoción del Santo posiblemente a partir del año 1580, en ocasiones de la festividad seguramente muchos pasantes entregaron sus ofrendas, de ahí se tiene guardadas bastantes vestimentas de acuerdo con la evolución de la moda de los siglos. Entre túnicas, capas, cuchillos y sombreros de plata.
San Bartolomé es venerado en otros pueblos.-
Mencionamos anteriormente que el santo Bartolomé ha sido identificado con Tunupa, la deidad preincaica y aymara (a la que posteriormente se le superpuso Viracocha) en una vasta región que se va desde Cachi (Perú), hasta Oruro (Bolivia).
En la zona del lago Titicaca el Santo es venerado, así mismo es uno de los patronos de Tinta (Perú) donde hay una serie de cuadros de su vida, pintadas en grandes lienzos que cuelgan en la nave de la iglesia del pueblo.
Tinta Perú.-
Pueblo natal de Tupac Amaru, también se realiza la celebración con características muy peculiares propias del lugar donde se pueden apreciar aún restos originales de la época colonial en su fiesta.
Las actividades son la realización de ferias artesanales, frutícolas, veladas. Festivales nativos, misas y procesiones. Del mismo modo en Sica Sica (Bolivia) el santo es venerado; en la región de la puna del norte argentino es también uno de los más venerados por los naturales y se lo incluye entre los benefactores del ganado.
Colquechaca – Provincia Chayanta Potosí.-
En el pueblo de Colquechaca, capital de la provincia Chayanta, también se realiza una fiesta al santo Bartolomé.
Empieza a partir del día 23 de agosto, para culminar luego de una semana, se realiza la velada al santo en la iglesia; el día principal de la fiesta, 24 de agosto, es celebrada una misa y la imagen es sacada en procesión.
Arriban al pueblo minero centenar de visitantes, fraternidades de bailarines entre “cullawadas”, “waca – waca”, morenadas, etc., sobresale la danza del tinku propia del norte potosino.
Los devotos proceden de diferentes lugares de Bolivia, por varios días las fraternidades, pasan bailando y bebiendo en la plaza, casa de los alfereces y calles del pueblo; sirven chicha y alcohol en toritos de plata y madera con la tradición de que el invitado debe tomar la bebida de un solo impulso, caso contrario es azotado con un chicote de tres ph’alqas o recibe una amonestación a su falta, lo que provoca risas y burlas.
Los días posteriores aprovechan para cambiar de “cargos” a otras personas que se ocuparan de la fiesta del venidero año.
Betanzos, Provincia Cornelio Saavedra.-
Betanzos, población ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Potosí, aún mantiene tradiciones ancestrales en su vida cotidiana.
En la colonia recibe el denominativo de Villa Bartolo, donde cada 24 de agosto es celebrada una fiesta con características propias de la región.
El templo data del siglo XVIII, lastimosamente muy reformada guarda en su interior la imagen del santo venerado; años precedentes la fiesta era celebrada con mucha pomposidad y devoción. La toponimia de la región genera dentro del folklore, los sobrenombres a los habitantes de Betanzos, llamándolos “Bartolos”.
El Ch’utillo.- Apuntes sobre su origen y significado.-
La palabra Ch’utillo, de acuerdo con algunas acepciones investigadas apuntamos: “Ch’utay” en el idioma quechua significa desollar o quitar la piel.
“Ch’uta” son los pantalones que utilizan los campesinos de Yura, Toropalca, Caiza y antiguamente los Charkas. Esta vestimenta parece derivar de los calzones o pantalones cortos, ceñido a los muslos que utilizaban los españoles en su vestimenta, con el paso del tiempo se transforma en traje típico.
Seguramente los españoles mineros dueños de las bocaminas, bajaban a galope disfrazados con suntuosas vestimentas, adornados con platería y montados en briosos caballos y mulas ricamente enjaezados. Y la popularidad por la característica de sus vestimentas de pantalones cortos los llamaban “Ch’utillos”.
El “Ch’utillo” es el personaje que causa atracción en la fiesta, la palabra “ch’utillo” en la popularidad tiene el significado de burla, los días de fiesta en la ciudad, las personas juegan o bromean entre ellos, siempre en base al “Ch’utillo”.
- Por ejemplo alguien dice: Oye… te vienen buscando – y el otro pregunta ¿Quién me busca? Y responden - ¡el Ch’utillo! De esta manera, pasan el día con burlas y bromas poniendo de pretexto el “ch’utillo “.
Antonio Paredes Candia afirma: que el Ch’utillo para algunas personas, es el nombre tradicional del minero montado en mula, dicen es el minero disfrazado.
Con referencia a la palabra ch’utillo, el escritor Julio Lucas Jaimes, dice que es “genio que daña y huye”. Ser ch’utillo es un privilegio, puede ser un varón como así también una mujer, pero preferentemente solteros.
Los ch’utillo se esmeran para poder vestirse como una mujer muy elegante, con ropa típica imitando a charros mexicanos o vaqueros por influencia del cine; no faltan las cholitas potosinas muy diestras para cabalgar.
Freddy Bustillos Vallejo dice: De una u otra forma, idea del mal representado por el diablo, se mezcla entre la historia y la tradición de esos lugares. Se diría que en un tiempo Potosí vivía atemorizado por esa idea y es para evitar mayores desmanes del diablo en la ciudad que se trataba de espantar, por todos los medios, a este ser de las tinieblas. Durante la fiesta de los Ch’utillo, los que llegan a la cueva del diablo montados en bestias regresan a la ciudad corriendo de espaldas una pequeña parte del trayecto. Paredes Candia nos explica el porque, al decir: “Los jinetes o ch’utillos, al cabalgar de espaldas en su retorno a la cueva quieren evitar que el diablo venga a la ciudad montado en la misma bestia de alguno de ellos”.
Celebración de la fiesta de San Bartolomé o ch’utillos.-
Preparación de la fiesta.-
El mes de agosto es de mucho movimiento, especialmente en los barrios tradicionales de la ciudad de Potosí: San Benito, San Juan entre otros, así también la población de Cantumarca.
En la última década el crecimiento de la fiesta es en forma inusitada que llega a participar toda la ciudadanía, se acoplan las provincias y capitales de Bolivia entera; participan en la preparación fraternidades de instituciones públicas y educativas, últimamente inclusive participaron países vecinos con su folklore.
La Honorable Alcaldía Municipal de Potosí la institucionalizo, y por ende su crecimiento en su fastuosidad va tomando virajes similares al carnaval de Oruro.
Los pasantes.-
Son los responsables de llevar adelante la fiesta, son muchos a quienes se les denomina “pasantes” o “carguyoj”, estas personas son las que corren con todos los gastos , pagan la banda o la orquesta que amenizará el regocijo, además de pagar alguna ofrenda al Santo como ejemplo de lo que generalmente se da a devoción, que generalmente consiste en un sombrero y un cuchillo de plata atributos de San Bartolomé, caso contrario un hábito y capa finamente ornada con hilos de oro y plata.
Es de hacer notar que “pasar la fiesta” del santo es un orgullo para quien lo realiza, es por eso que se esmera en los preparativos y debe trabajar durante todo el año para ahorrar y todo por “devoción al santo”, en cada barrio los pasantes son varios y en el lugar de la fiesta (la puerta) son muchos más.
El rodeo.-
Bastantes son los gastos que realizan los “pasantes”, estos nombran a otras personas con el fin de que puedan ayudar en algo a los gastos de la fiesta. El “rodeo” es empleado para esta ocasión que consiste en un obsequio que hace el “pasante” a la persona escogida, el “rodeo” puede una charola de plata con “fruta seca” (repostería tradicional que consiste en masitas, dulces, bizcochuelos, roscas, etc.).
A la persona escogida también se la denomina “rodeada”, si se sirve la “fruta seca” significa que acepta ayudar en la preparación de la fiesta. También se “rodea” para nombrar ch’utillos y postillones; así mismo padrinos de arcos, y cargamento de plata, padrinos de ceras, banda, etc.
Lugar de la fiesta.-
El pueblo denominado La Puerta, se encuentra aproximadamente a 10 Kms. De la ciudad de Potosí, con escasa población que vive de la agricultura y el rescate del mineral lavado en el río, que pasa por la localidad, aunque esta práctica en la última temporada casi es nula.
Al noroeste del pueblo se encuentra situada la capilla edificada a devoción de San Bartolomé, es una edificación bastante modesta cubierta de par y nudillo. La fachada con tejaroz y piedra vista, además de su torre espadaña.
El atrio es bastante modesto con posas rústicas, la capilla se encuentra erigida en una peña de roca viva, según el mandato de la iglesia cristiana; en el interior se nota un altar reconstruido de estilo Neoclásico, aún se ven algunas imágenes del siglo XVIII.
Por el crecimiento paulatino de la fiesta, el lugar a tenido algunos agregados; la Honorable Alcaldía Municipal, construyó una nueva capilla para cumplir los actos rituales cómodamente; del mismo modo se construyó un calvario, con un camino que parte del atrio de la capilla, donde se erigen cruces de piedra en cada estación del Vía crucis, en la cima del cerro se levanta una posa, hasta donde llega la procesión del Santo.
El flete de las cabalgaduras.-
La víspera, al día de la fiesta – 24 de agosto – en la localidad de La Puerta, los pasantes realizan la respectiva velada al Santo Patrono, tanto en la capilla, asimismo en la ciudad (Hall del edificio de la Alcaldía) y en casas de los ”pasantes” de los diferentes barrios tradicionales.
El 24 de agosto, día de San Bartolomé, desde tempranas horas de la mañana en la plazuela Mejillones se reúnen las cabalgaduras que consisten en asnos, mulas y caballos, que días antes arriban guiados por sus mismos dueños procedentes de los valles. Hace varios años atrás, se podían advertir más de una centena de cabalgaduras, lo que poco a poco ha ido disminuyendo seguramente por la falta de cuadrúpedos, ya que los medios de locomoción motorizados han sustituido los viajes al área rural.
Los nombrados como ch’utillos, se aprestan a esta plazuela para recoger sus respectiva cabalgadura, en calidad de flete por el día y generalmente hacen de postillones los mismos dueños de las cabalgaduras.
Caminata a lomo de bestia.-
Los jinetes, en este caso los “ch’utillos” lujosamente vestidos son los que sobresalen a la fiesta. Fletadas las cabalgaduras, parten del mismo lugar hacia la cueva del diablo y arriban a la Capilla de San Bartolomé. El camino es bastante largo, las cabalgaduras en un galope apresurado empiezan a bajar por la Garita Chaka, pasando por el ingenio de “thuru” para seguir la cabalgadura por el pueblo de Cantumarca, continuando en San Antonio, hasta arribar al lugar de la fiesta patronal.
Los grupos de jinetes deben bajar cortando caminos por las colinas, pues el galope por el asfalto es imposible por la cantidad de vehículos que circulan llevando pasajeros a la fiesta, hace que espanten a las bestias.
La galopada dura aproximadamente dos horas, dada la poca destreza de algunos jinetes, más aún si se trata de mujeres; a media mañana, ya casi se encuentra colmado de gente, el lugar de la fiesta, durante todo el día es ir y venir de miles de fieles cristianos.
Celebración de la misa.-
Por el carácter de la fiesta, es importante la celebración de la misa; dado el tamaño reducido de la nave de la capilla, antiguamente el oficio se realizaba en el atrio, al aire libre, en una especie de capilla abierta, muy similar a lo que acontecía en la época colonial; en la actualidad la misa es celebrada en la nueva capilla siendo ésta más amplia.
Muchos de los feligreses aprovechan la ocasión para hacer bautizar a los niños y también para apadrinar misas de salud. Sale la procesión de dos imágenes: San Bartolomé y San Ignacio, con los cuales se recorre el perímetro del atrio descansando en las posas, para esta oportunidad, se arman muchos arcos de plata por donde los devotos, los pasantes y la oferta de ceras.
Últimamente se ha decidido que la procesión recorra el camino del calvario; este acontecimiento es acompañado de bandas de música y zampoñas, de acuerdo con la preparación de los “pasantes” se presentan comparsas de morenos, kullawas, caporales, etc., hecho que en la última época a proliferado con la participación de varias fraternidades que arriban desde la ciudad a rendir pleitesía al Santo.
En la ocasión, los habitantes prenden velas y elevan sus oraciones a Dios, y en el curso de la tarde, en el atrio del templo, las personas invitadas y “rodeadas” bailan al son de la música de bandas y zampoñas, las casas de esa localidad son ocupadas por los “pasantes” donde se celebra la “mesa de once”, se sirven platos típicos y bebidas.
Retorno de los Ch’utillos.-
A partir de las tres de la tarde, los ch’utillos se aprestan para una segunda galopada que parte del atrio de la iglesia, el camino de vuelta es similar a la primera galopada, solamente que se hace por etapas, específicamente en los lugares de descanso, tal caso es San Antonio a medio camino, donde los ch’utillos paran a descansar, en este sitio los familiares o personas encargadas atienden a los jinetes dándoles chicha y otros refrigerios.
Luego continúa la carrera hasta llegar al ingenio “Th’uru”, pasando por el sector del teatro al aire libre, zona de Velarde, rematan en el Arco de Cobija, lugar donde los jinetes toman el rumbo a su barrio.
Las personas que no pudieron asistir a la fiesta, especialmente en la ciudad, aproximadamente a las cuatro de la tarde, en las inmediaciones del teatro al Aire Libre, se aprestan a esperar la llegada de los “Ch’utillos”, lo que también significa un espectáculo que sólo se aprecia una vez al año.
Centenares de personas de personas aplauden la llegada de estos jinetes, muchos de ellos completamente ebrios y claro está muy agotados por la carrera, tanto el jinete como la bestia. Por fenómenos propios de avance del tiempo, poco a poco las tradiciones, anotadas se van perdiendo.
Día del Majt’hillo.-
La casa del “pasante” es un lugar de fiesta, y el día 25 de agosto continúan festejando, “Majt’hillo”, en el idioma quechua “majt’ha” significa joven adolescente, se puede decir que es el día de los jóvenes. Este día del “Majt’hillo” se denomina “uchu dia” (día de ají); en la oportunidad se realizan los thipanacus, se prende al pecho de los “pasantes”, billetes (monedas de papel) luego de bailar huayños y cuecas.
En los posteriores días este acontecimiento sigue su curso en una serie de actividades y costumbres de antaño que aún siguen perdurando, en el frontis de la casa de fiesta, se levantan arcos de plata, flores, billetes o frutas. Hay mucho derroche de alegría y bebidas.
Día del tapuquillo.-
Este día se denomina “El dejame”, es el remate de la fiesta, donde el “pasante” debe rodear a otra persona, que podía ser de su aprecio para que el próximo año se haga cargo de la fiesta. Entre libaciones y alegría aprovechan para convencer al futuro “pasante”, este día es donde se hace cambio y el nuevo “pasante” es atendido con preferencia.
Antonio Paredes Candia comenta: “En el campo, o sea en la circunscripción de San Bartolomé, este día, los pasantes y sus invitados tienen costumbre, el cubrirse la espalda con dos cueros de llama derribadas para la comilona de los tres día de fiesta, así ataviados corretean por los cerros.
La palabra “Tapuquillo” significa preguntón, o sea es el día de la fiesta del preguntón o del curiosos.
Alimentos y comidas típicas.-
En ocasión de la fiesta, hay un gran movimiento de personas que se dedican a preparar los platos tradicionales para el deleite de los visitantes ocasionales a la fiesta.
En este día se sirve el “ají de achacana” también se sirven otros platos típicos como el Th’impu, picantes de carne, etc. Esta comida es típica en la región de Potosí, y en la fiesta de San Bartolomé acostumbran a servirse, La “achacana” es una planta de la familia de las cactáceas, crece a flor de tierra similar a la yareta, consta de una raíz muy parecida a la zanahoria. Para recogerla hay una creencia de los campesinos que se debe ir a buscar este tubérculo sin llevar dinero consigo, caso contrario desaparecerá la planta, ya que se mimetiza con el terreno, tanto por su color, como por su forma, que simplemente es una protuberancia al ras del terreno.
La preparación.-
Una vez recogida la “achacana”, se lava con agua clara varias veces, haciéndola cocer muchas horas hasta quitar el amargor; son preferibles las achacanas pequeñas y tiernas y no así las maduras, por ser éstas muy flemosas y más amargas.
Una vez cocida la “achacana”, se debe sacar la parte central de la raíz, posteriormente se muele en batán, hasta formar una masa muy fina, dicha masa se mezcla con ají colorado rehogado con cebolla, un poco de ajo y poquito de comino. Se tuesta charque de llama y se maja en un batán para separarlo después en pedacitos y se agrega el ajó a la “achacana”, se sirve acompañado de chuño y papas cocidas.
Otros alimentos y bebidas.-
Además de los platos típicos, a esta singular fiesta llegan muchos campesinos que traen consigo productos de la época para comercializar.
Se expenden “ch’amillos” (panes integrales de harina de trigo negro) procedentes del pueblo de Betanzos que sirven mezclados con miel de caña de azúcar, la mencionada miel o dulce de caña se vende por botellas, que son traídos de los valles o el oriente donde se cosecha caña de azúcar.
No faltan otros productos tradicionales que subsisten a través de los años, el intercambio de comerciantes del valle con el altiplano donde se comercializan los “moqochinchis”, despepitados, tostado de maíz, pasas de uva, caña de azúcar y cítricos, hay abundancia de bebidas como la chicha de maíz, que son traídos desde Quivincha y Tinquipaya, además se sirve cerveza, trago, singani y alcohol de caña
Minichutillos.-
Es la entrada de un minicarnaval de niños de los Kindergarten de las escuelas, con vestimentas folklóricas que recorren las calles principales de la ciudad. Faltando una semana de la entrada principal, se realiza el convite, como el anticipo a la entrada del sábado y domingo.
Día principal de la fiesta.-
El día principal es el 24 de agosto. La población entera se avecina a la localidad de La Puerta, donde está situada la Capilla, el Santuario y el Calvario. También los danzantes folklóricos, llegan hasta la localidad. Se nota el entusiasmo y alegría de todos los visitantes. En horas de la mañana, se realiza la celebración de la Misa de Acción de Gracias, oportunamente en que los devotos prenden velas al Santo Bartolomé y aprovechan para rezar y pedir su bendición. El sector popular de la población, especialmente los campesinos, aprovechan la fiesta para hacer bautizar, ofrecer una "Misa de Salud" a los ahijados.
Los pobladores de esa localidad, conversan las tradiciones y costumbres de la fiesta, aunque en menor grado por influencia de las nuevas intromisiones citadinas.
La entrada folklórica de los Ch’utillos.-
Desde tempranas horas de la mañana, inclusive el día anterior la población se moviliza para ocupar un puesto preferente en las avenidas y calles por donde pasarán los danzarines. El día sábado participan conjuntos del área rural y el domingo fraternidades folklóricas de la ciudad y del interior del país.
Aproximadamente a las nueve de la mañana, inicia la “entrada”, encabezada por una comitiva de Autoridades Municipales, invitados especiales y llevan las imágenes de San Bartolomé y San Ignacio en andas, acompañado por la Banda Municipal. El recorrido empieza en la zona sur y concluye en el barrio de San Roque, culmina aproximadamente a las 4 de la madrugada
Al siguiente día lunes, suelen presentarse los estudiantes bailarines, en el Estadium o Campo de Marte obedeciendo a una convocatoria cuyo beneficio de venta de entradas serán para los colegios participantes.
El Neofolklore:
La pérdida de la identidad de los pueblos.-
“A través de los años se observa que las manifestaciones culturales y religiosos se realizan mediante el folklore, cuya definición destaca al conjunto de tradiciones costumbres de un país. El folklore sin duda es la identidad de toda cultura, otorgándole los sentidos y roles sociales de la vida. Los frentes y las formaciones culturales externas han hecho que el folklore tome otro matiz, dándose así, una “contraposición” que se ha denominado el NEOFOLKLORE, el cual podemos entender como un folklore nuevo, tanto en la música como en la danza constituyen un presente sin identificación tradicional no de raigambre perdurable por su extraña significación. (Antonio Revollo – “Ensayo sobre el Carnaval de Oruro”).
La fundamentación del neofolklore es rebatible por algunos aspectos importantes:
1.- Desde el punto de vista cronológico, no se pueda sustentar una nueva “tradición” dentro de la antigua tradición, porque precisamente el folklore es remembranza del pasado hecho presente.
2.- Por el carácter anónimo que atañe a la personalidad de todo debate. En resumen Revollo, considera que el Neofolklore es en última instancia “a – histórico” y “disfuncional” que en absoluto no es identidad cultural. Las diferentes manifestaciones folklóricas que se han dado en todo el territorio nacional ha hecho que se pierda la identidad cultural de cada región cuyo “efecto es la separación social de distribución del capital cultural”. (Jorge González. “Los frentes culturales”). El proceso histórico y el cambio que paulatinamente sufrimos hace que diversas manifestaciones culturales, vayan modificándose, acentuándose mucho más en las religiones que a través de la danza y la música se han dado estas manifestaciones religiosas “santos y vírgenes”, han ido creciendo en nuestro país, la cual a hecho que cada festividad vaya incrementándose, la danza y la música es la que se presenta durante el año en diferentes regiones.
La danza o el baile que debería ser una manifestación cultural propia de cada región va desapareciendo, en lugar de ello, se introduce la estilización y el figurismo de los componentes de diversas agrupaciones de baile, presentándose así danzas de afuera como el ballet adaptándose a la región alejándonos de la tradicionalidad, lindando con lo exótico, afrodisíaco y sensual propio de regiones cariveñas muy ajenos a lo mítico religioso del mundo andino (Revollo).
También debemos mencionar la ostentación de trajes y la competencia desmedida de agrupaciones por vestir a la “última moda” resaltando las innovaciones en los trajes imitados de la televisión o del cine que no van de acuerdo con nuestra cultura. La música es otro elemento que también a sufrido cambios desde los grupos autóctonos (con letras estilizadas no acordes con nuestra realidad), hasta las bandas de música que acompañan a las agrupaciones de baile, muy poco entonan notas musicales con aires bolivianos, más al contrario son entonaciones cariveñas como la cumbia que es tan popular, por falta de nuevas composiciones.
Danzas , vestimentas y música son los factores para que el folklore se haya convertido en NEOFOLKLORE acentuándose en nuestro medio, se debe tomar una conciencia crítica de nuestro folklore incentivando a la juventud “actores primarios de estas manifestaciones”, toman una definición legítima de los sentidos sociales de la vida, a través de nuestra cultura, para ello los maestros de escuela, padres y autoridades deben ser los ejes principales para incentivar la actividad cultural sin perder nuestra identidad, porque la carencia de la misma, ha hecho que lleguemos a la transculturización”.
Recuperemos la tradición potosina.-
“Dios me agarre confesado si pretendo protestar contra los Ch’utillos…, por lo que diré líneas más abajo. Ocurre que desde hace algunos años, se habla de la tradición potosina a un conjunto de actos apurados y desarrollados en una semana, como simple antesala de los que será después la entrada folklórica de Ch’utillos o San Bartolomé.
Yo no sé, quién tuvo la peregrina idea, de organizar una serie de concursos y más concursos, días antes de la entrada folklórica, para abultar el programa de Ch’utillos, pero no para que sean esos concursos una real y efectiva demostración de las tradiciones y costumbres locales.
Y la cosa, se hizo tan monótona y fuera de contexto, y que cada año, eso de los concursos salen peor que patada de mula encabritada, cuando hace años, había jinetes potosinos en loca carrera desde La Puerta a nuestra ciudad. Pocos concursantes, pocas novedades y premios simbólicos, le han quitado el brillo que podían tener los concursos bien organizados y que sirven de verdadero incentivo a nuestros artesanos, a nuestros gastrónomos y hasta a las amas de casa.
No creo que resulte, el comprimir todas nuestras costumbres y tradiciones para los últimos 15 días del mes de agosto, porque estaríamos forzando las cosas.
El concurso de confites, esos manjares famosos que se consumen en carnavales, ¿por qué realizarlo en agosto?; febrero debería ser el mes de concursos de confites, dulce de almendra y leches de tigre o sucumbes, porque estos manjares se degustan en las carnestolendas potosinas.
Y los carnavales, señores se celebraban, “tirando la cocina por la ventana” porque entre confites, había ollas podridas, pucheros, parrilladas, asados, puercos a la cruz, corderos mechados, ajíes de gallina, de cola, de lenguas o un ají de arvejas con mucho queso.
En la Pascua potosina también podemos concursar con los secretos de la cocina potosina, porque tenemos locros, arroz con leche, sopas de leche, arroz a la valenciana, ají de sardina, guisos de bacalao, paella con camarones y mariscos, humintas llenas de queso.
El Corpus potosino, no es nada si no hay tawa tawas, chambergos, sopaipillas, maníes, tablas de leche, naranjas y procesión… entonces ¿por qué hacer concursos de estas delicadezas en agosto?.
Recuperar nuestras tradiciones y costumbres, es respetar el calendario potosino de fiestas, celebraciones, leyendas, supersticiones y hechos religiosos, que todos son hechos culturales de gran importancia social.
Tenemos que ordenar nuestras fiestas, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, para sentir orgullo de ellas. No podemos convertirlos en un hecho aislado, mezcla de toda clase de copias, para firmar que en agosto, vivimos los potosinos la mal llamada “fiesta mayor del pueblo potosino”.
Lo demás, está en el texto repetido del “programa de la ch’utillada”, que cada año cambia de color, fotografías y formato, pero no dice nada del ser tradicional y costumbrista del potosino”.
Extraido de Libro " FIESTAS TRADICIONALES DE POTOSI" de Cristobal Corso Cruz. |