El nacimiento de Potosí en 1545 por imprevistos y forzoso, fue anárquico en sus orígenes, sin permitir su más elemental urbanización, y las primeras construcciones tuvieron que ser modestas por lo general.
Recién en 1572, a la llegada del Virrey Toledo, comenzó la urbanización, mediante la ampliación de calles y la construcción de nuevos edificios tanto civiles como religiosos.
Por parte la industrialización de la minería, edifica los ingenios o establecimientos de beneficiar la plata, y entonces surge una gran obra de ingeniería: las represas o lagunas artificiales, debidas a su ingenioso constructor Pedro Sandi, colaborado por Francisco Ortiz de Aulestia.
La ciudad va ampliando su radio urbano, y abundan las construcciones civiles de carácter particular, sobresaliendo entre los maestros constructores Diego Sayazo. En el siglo XVIII cuando Potosí, tradicionalmente mestiza por la aglomeración indígena, ha conformado una sociedad bien acentuada y conciente de su poderío presente, quiere entregar al futuro un legado patente, la reconstrucción monumental de la Villa Imperial.
De tanto derroche en el pasado ahora la arquitectura y las otras artes alcanzan su desarrollo completo, y si cronológicamente Potosí corresponde al siglo XVI, arquitectónicamente pertenece al siglo XVIII. Y es precisamente el estilo mestizo aparecido tímida y esporádicamente en algunas regiones, el que se enseñorea de la villa hasta alcanzar su triunfo definitivo, a los cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Los más notables arquitectos de la segunda mitad del siglo fueron el español Salvador de Villa, extranjero, la más importante de sus obra fue la Casa Real de Moneda, que sin poder ver terminada su obra, murió en Potosí en 1764.
CALLES COLONIALES
Plaza del Regocijo, Actual Plaza 10 de Noviembre, construida en 1572 de orden y a presencia del Virrey Toledo, quien eligió el sitio para el efecto, comenzando al mismo tiempo la construcción de los edificios públicos que la plaza del Regocijo, se han hecho notables por las fabulosas sumas de dinero que ellas se llego a gastar.
Plaza del Huayna, situado junto, al templo de San Francisco el Chico, en la margen derecha del Huaynamayu, se hizo notable por una batalla encarnizada que se libró en ella entre Vicuñas y Vascongados en los primeros años del siglo XVII, batalla que quedo indecisa a causa de una copiosa nevada y que fue la primera que libro Alonso de Ibáñez por la libertad de América.
Plaza de las Gallinas, Actual plaza Alonso de Ibáñez, fue el sitio designado para la venta de gallinas durante la época colonial.
Plaza del Gato, era la plaza del marcado del antiguo Potosí, que las indias llamaban Katu en el idioma quechua, y como los españoles no podían pronunciar correctamente las palabras indígenas, llamaron "Gato" a lo que era Katu cambiando completamente el significado, en esa plaza fue decapitado Alonzo de Ibáñez con Mendo, Zapata y Mena por haber lanzado la iniciativa de emancipación de las colonias. En esa plaza se edifico la actual Casa de Moneda en 1753.
Plazuela del Rayo, Hoy 25 de mayo; un alguacil de la Santa Hermandad andaba en pos de un desgraciado para hacerlo achicharrar en la hogueras de la inquisición pero un rayo cayo oportunamente dio cuenta con éste bicho, logrando salvar la victima en una tienda de esta Plazuela que desde eso lleva el nombre del Rayo.
Plazuela de Mukukatu, sitio donde se designaba para la venta de muku (pasta especial que sirve para hacer chicha “bebida alcohólica”). Hoy se llama Plazuela Monteagudo
Calle de la Amargura, Hoy calle Matos llamada así por ser la vía obligatoria para los que eran conducidos a la horca. Impropiamente se da éste nombre en la actualidad a una callejuela del barrio de San Pedro.
Calle de la Oreja, Hoy callejón de Santo Domingo, sitio en el que don Francisco de Esquivel perdió una oreja, que se la rebanó sin más ni menos un chapetón en venganza de unos azotes que Esquivel le hizo dar como Alcalde de la Villa Imperial.
Cruz Verde, La parte central de la calle Chuquisaca, en la que antes había una pileta, llenaba la denominación de Cruz Verde, a causa de una cruz de madera pintada en ese color y que fue colocada por San Francisco Solano, para ahuyentar – dicen las crónicas - a los demonios que dicho Santo vio por allí.
Calle de Mantas, se denominaba asi por un telón o cortina que dividían las puertas, actualmente es la calle Linares.
Calle de las Recogidas, Denominada así por encontrarse en ella el convento del mismo nombre, hoy colegio Santa Rosa, actualmente calle Ayacucho.
Cuesta de Arostegui, sitio de mucha pendiente situado al final de la calle Bustillos, delante el ingenio Huayra, en el que un señor Arostegui, dio muerte a un toro furioso que hizo un gran número de victimas en la Plaza del Regicijo en una corrida de carnaval.
Calle de la Olleria, llamada así a causa de las viandas que se confeccionan en grandes ollas a la puerta misma de las tiendas; cosa acostumbrada desde tiempo inmemorable además por la matanza de los porteños, que tuvo lugar el 5 de Agosto de 1811.
Calle de la Patria, este nombre puso el general Belgrano en 1813 a la calle por la que hizo su entrada triunfal, hoy lleva el nombre de calle La Paz.
Calle de las Siete Barretas, en el edificio de la antigua escuela Hernández se encuentran empotradas en la pared siete barretas, sirviendo de llave a otros tantos titanes, lo que ha dado lugar a la antigua denominación de esa calle.
Calle de las Tabernas, una parte de la calle Sucre era conocida con ese nombre en la época colonial, por la cantidad de casas de bebidas y juegos que en ese lugar existían.
Calle de las Siete Vueltas, Grupo de callejones, claustrado en su mayor por ser refugio de ladrones y asesinatos en el centro de la misma ciudad.
Calle del Rastro, al norte de la calle Oruro, denominada así desde aquel Martes de Carnaval un numeroso grupo de Vascongados perseguidos a cuatro Vicuñas desarmados, que tomando en hombros las andas de una imagen del templo de Jerusalén, se vieron obligados a improvisar una procesión religiosa; procesión tradicional e histórica que hasta hoy subsiste.
Calle de la Puerta Falsa, hoy calle Frías, en la que se encontraba la puerta de escape del convento de los Jesuitas.
Esquina de la Orca, Situada en calle Bolívar esquina La Paz, donde se conserva restos del armazón de la orca en la que perecieron multitud de individuos, por amor a la libertad.
Esquina de la Pelota, sitio especial en el que se reunían los desocupados a jugar a la pelota, detrás del hospital de San Juan de Dios, hoy casa particular del párroco D. Celestino Alvarado. |